DEVENIR CINE: JEAN LUC GODARD

"SE NOS OCURRE QUE LA POSIBILIDAD DE LEER UN TEXTO ES INVENTAR ALGO EN ESE VACIO. INVENTAR, ES DECIR, SUPLEMENTAR. EL TRABAJO DE LECTURA, CUALQUIERA SEA EL DE UN POEMA, EL DE UN TRATADO, SOLO EMPIEZA AHÌ DONDE SE PRODUCE ESE VACIO QUE DESCUBRE UN SUPLEMENTO. LO OTRO ES REITERACIÒN DE HÀBITOS FAMILIARES DE RECONOCIMIENTO" Adriana Paloma

7 nov. 2009

Delicada mirada sobre John Cage


La obra de Morton Feldman dedicada a su amigo es de una belleza insondable


Sábado 7 de noviembre de 2009 |

Concierto V de la XIII edición del Ciclo de Música Contemporánea. Del Complejo Teatral Buenos Aires. Programa: For John Cage, de Morton Feldman. Intérpretes: Marc Sabat, violín; Stephen Clarke, piano. En la sala Casacuberta del Teatro San Martín.
Nuestra opinión: excelente

A propósito de su Segundo cuarteto para cuerdas (obra de más de cinco horas que se escuchó en este mismo ciclo del San Martín en 2001), Morton Feldman observó que su singularidad residía menos en el tratamiento de las alturas que en el hecho de que "la invención rítmica, «motívica», instrumental y armónica" no era usada como "vehículo de una polifonía expresionista". Semejantes características, propias del último período del compositor, podrían predicarse también de For John Cage , pieza para violín y piano de 1982, e incluso en ese horizonte de inexpresividad se inscribiría también este homenaje -no de los varios que escribió en esos años- a su amigo Cage.

Sin embargo, esto no quiere decir que no haya un cierto dramatismo en la pieza, aunque no por la vía del agónico enfrentamiento instrumental característico de la formación. El dúo no le debe nada a la tradición; no existe aquí pugna. En realidad, los instrumentos parecen directamente no tener historia. En el principio, hay dos notas en el piano repetidas por el violín. A partir de ahí, y a lo largo de poco más de setenta minutos, violín y piano mantienen una relación, por lo general, mimética, no solamente en las alturas, sino también en las dinámicas y en el registro. Pero la invención se revela inagotable; se suceden breves pasajes al unísono, asoman en ocasiones motivos feldmanianos típicos de sus últimos años, y, especialmente, sobrevienen desvíos imprevisibles. Son episodios de un relato sin dirección que jamás pierde su condición concentrada. Nadie que no sea Feldman puede hacer tanto con dos notas.

Esta unidad -"atmósfera" la habría llamado el compositor- tuvo un correlato inmejorable en los intérpretes. El violinista Marc Sabat y el pianista Stephen Clarke (ambos grabaron la obra para el sello Mode Records) fueron como un mismo pensamiento en dos cuerpos, con un control verdaderamente pasmoso. Hay algo abierto, indeterminado para los intérpretes, que persiste inaccesible. No se trata, como se diría con un símil visual, de un simple cambio de luz, es realmente el objeto el que muta en un proceso proteico casi imperceptible. Lo lleno y lo vacío son en Feldman términos intercambiables. Tal vez por eso For John Cagese vuelve insondable. La delicadeza de Feldman no conocía límites y cualquier palabra tiende a abaratarla.

Pablo Gianera . Gentileza: La Naciòn

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